Cuba: disyuntiva y retos

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El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba fue un paso natural que forma parte de la ruptura de prácticas que no sirven más a los intereses de Obama ni de Raúl Castro. Su acercamiento asegura el legado conciliador de ambos mandatarios.   En realidad, Cuba dejó de ser una amenaza real para Estados Unidos hace mucho tiempo. Según las encuestas (Gallup Poll), la población dejó de percibir a Cuba como amenaza desde hace más de 10 años. De 2005 a la fecha, menos del 0.5% de los estadounidenses lo consideraba un enemigo para su país hasta el 2014 (éste año el número se redujo a cero). En la percepción de los estadounidenses, los principales enemigos de su país son Rusia, Corea del Norte, Irán e Irak. Los enemigos se modifican en función de los intereses y el discurso con el que el líder los justifica, esto es mediante acusaciones públicas, amenazas potenciales, creación de crisis, dicotomías entre lo bueno y malo, etc.   Detrás de las acusaciones políticas y presiones económicas que mantenían a estos dos países alejados, hay una realidad actual que Castro y  Obama reconocen: la era de la Guerra Fría terminó hace más de veinte años, el comunismo puro es de nuevo una utopía en el sistema, de hecho desde 1993 Cuba reconoció el cambio mediante la reestructuración de algunos modelos de empleo y propiedad.   El “eje del mal”, al que Cuba perteneció desde 2002 gracias a la doctrina Bush ya no existe más. La interdependencia compleja que caracteriza al sistema internacional ha insertado al panorama nuevos actores no estatales que han propiciado alianzas entre estados que eran enemigos (tal es el caso de Irán y Estados Unidos, otro acercamiento histórico que lo comprueba). Hace algunos meses, después de 13 años, Cuba ha sido eliminado de los países que patrocinan al terrorismo. Las amenazas a los Derechos Humanos, los riesgos ambientales y las nuevas formas de terrorismo requieren de cooperación entre países que no lo han hecho antes. Estados Unidos puede beneficiarse de ésta relación en temas como seguridad marítima, estrategia contra las drogas, tráfico de personas y seguridad naval, por mencionar algunas. Cuba tiene una posición geoestratégica privilegiada, una población de 11.2 millones de personas educadas, en su mayoría joven y con un ingreso anual promedio de 5,460 dólares. No es precisamente un mercado atractivo de consumo pero sí es un país que poco a poco se reforma y se prefiere como amigo. President_Obama_Meets_with_President_CastroEn la Cumbre de las Américas, Obama dio fin a la democratización neoliberal forzada que caracterizó la transformación de muchos países latinoamericanos el siglo pasado al expresar: “No estamos en el negocio de cambiar el régimen, estamos en el negocio de asegurarnos de que la población cubana tenga la libertad y la habilidad de moldear su propio destino”.  Sin ser muy específico, abogó por las libertades de los cubanos sin retar al gobierno de Castro.  La doctrina Obama incluye el repliegue militar y la persuasión con sus medios diplomáticos en mayor medida que la sanción. Las opiniones, dependen también de la construcción discursiva que hace el gobierno de un país con respecto a lo desconocido, de las políticas y posturas que se propone y de los intereses coyunturales. Por primera vez, en más de 20 años, la opinión general de los estadounidenses con respecto a Cuba es más favorable que desfavorable (48% vs 46%). Se puede decir que la figura más relajada de Raúl y los avances graduales en materia económica son factores que pintan un futuro más optimista. El 73% de los cubanos se siente optimista en cuanto a su futuro, el 64% de los cubanos cree que el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos provocará un cambio en el sistema económico. Por el contrario, el 54% de los cubanos estima que el sistema político permanecerá igual a pesar del restablecimiento de relaciones entre su país y Estados Unidos, aunque esto no signifique la creación de nuevos partidos políticos. Por más optimista que se pueda sentir la población, hay pocos pronósticos acerca del futuro de Cuba. La incertidumbre de una meta final afecta en la medida que no provee la seguridad para propiciar el desarrollo económico. A pesar de la opinión general, sería un error pensar que el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos será la causa, y no el efecto, de la apertura internacional al mercado de Cuba. En 2011, el VI Congreso del Partido Comunista en Cuba estableció las bases del nuevo modelo económico que permite la explotación de la tierra y el emprendimiento de pequeñas y medianas empresas bajo el modelo de propiedad común que son las cooperativas. Asimismo para 2016 se plantea la reinserción de más de un millón de trabajadores del estado hacia el sector privado. A su vez se emitió la Ley de Inversión Extranjera con sus reglamentarias correspondientes, que pretende una mayor descentralización del poder delegando más hacia instituciones municipales y a Ministerios como el de Comercio Exterior e Inversión Extranjera y el de Turismo. Sin embargo, a pesar de las transformaciones económicas y cambios institucionales en Cuba, se pueden identificar retos pendientes relacionados con la falta de un marco regulatorio confiable que permita mayor inversión extranjera y mejores oportunidades a los nuevos empresarios cubanos. Las nuevas empresas también se enfrentan con la falta de acceso a tecnologías, bienes primarios y a una industria mayorista, todo esto dentro de la necesidad de tener como garante a una serie de instituciones funcionales y confiables para la regulación del nuevo mercado. En la opinión de un experto  “El sistema empresarial cubano – y dentro del mismo, la empresa estatal – necesitará para remontar sus limitaciones competitivas, asociarse con el capital foráneo como vía para obtener recursos financieros, revertir el atraso tecnológico e insertarse en los mercados internacionales”.  (Romero Gómez, 2014). Los retos de la economía cubana son similares a los que se les presentaron a otros países latinoamericanos al momento de abrir sus puertas al mercado internacional. Si bien la relación entre democratización y apertura no es necesariamente directa, existe la necesidad de un proyecto consolidado para determinar la seguridad económica a largo plazo de la población. Para la mayoría de los países latinoamericanos, la apertura económica era el precedente de una mayor democratización al estilo del Fondo Monetario Internacional Con ello se logró la neoliberalización (que ya venció en algunos casos) y se probaron los errores generados por un excesivo control extranjero y las desigualdades generadas por mercados de libre competencia. Décadas después, luego de tantos programas de ajuste estructural, ¿qué consejo le daríamos a Cuba?, ¿cómo debe insertarse en el mercado internacional sin sacrificar los beneficios logrados por el régimen (principalmente salud y educación)?, ¿qué será de Cuba?

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