Políticas de Derechos Humanos en Argentina durante presidencia de Kirchner

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La presidencia de Néstor Kirchner se inició el 25 de marzo de 2003, con tan solo el 22,24% del electorado a su favor. Luego de la crisis institucional de 2001, la República Argentina debía recomponerse; y uno de los ejes principales de la nueva administración fue la política de Derechos Humanos.

A lo largo de su gobierno, se sucedieron distintos discursos donde se destacó la centralidad sobre la Memoria, Verdad y Justicia. En aquel pronunciado el 25 de mayo de 2003 ante el Congreso Nacional, Kirchner enunció sus primeras palabras acerca de los Derechos Humanos.

Llegamos sin rencores, pero con memoria. Memoria no solo de los errores y horrores del otro, sino también es memoria sobre nuestras propias equivocaciones. Memoria sin rencor que es aprendizaje político, balance histórico y desafío actual de gestión”. Poco después, proclamó una de sus frases más recordadas: “Vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la Verdad y la Justicia”.

Aquí podemos observar que se menciona el hecho de tener memoria con respecto al pasado, para no repetir como Estado la violación de los Derechos Humanos. Más aún: refuerza esta idea de memoria con la de búsqueda de la verdad sobre el pasado y la necesidad de justicia para conocer el paso a retiro y juzgamiento de los responsables.

Tan solo tres días después de haber asumido la presidencia, decidió pasar a retiro a 27 generales, 13 almirantes y 12 brigadieres. Esto puede ser tomado como una acción concreta que tomó el Presidente en materia de supervisión acerca de quienes estaban en las Fuerzas Armadas; pero al mismo tiempo de poder, ya que él era el Jefe de todas las fuerzas y, por lo tanto como Jefe y responsable, desde la cúspide del poder se enviaba el mensaje de revisión del pasado.

Unos meses más tarde, en julio de 2003, derogó el Decreto 1581/2001 firmado por Fernando de la Rúa en 2001. Dicho decreto impedía la extradición de militares involucrados en violaciones de los Derechos Humanos durante la última dictadura, requeridos por la justicia internacional, sobre todo por el pedido que había realizado el juez español Baltazar Garzón. Pocos días después, el 11 de agosto, a través del Decreto 579/2003, adhirió a la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad.

Sumado a estas decisiones presidenciales, el 22 de agosto de ese mismo año se dio uno de los hitos más importantes en materia de Derechos Humanos por la Memoria, Verdad y Justicia. Se envió al Congreso de la Nación la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que fueron derogadas por amplia mayoría. Con esta disposición, se pondría fin a las llamadas leyes de impunidad.

Para la conmemoración de un nuevo aniversario de la última dictadura militar, el 24 de marzo de 2004 Kirchner fundó el Espacio Memoria y Derechos Humanos, en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), con el objetivo de promocionar la memoria colectiva en relación con los Derechos Humanos. En esa ocasión, en su discurso, el Presidente anunció:

Como Presidente de la Nación Argentina vengo a pedir perdón de parte del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”. Y continuó: “No es rencor ni odio lo que nos guía y me guía, es justicia y lucha contra la impunidad. A los que hicieron este hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un solo nombre: son asesinos repudiados por el pueblo argentino”.

            Ese mismo día -cargado de emotividad- Kirchner volvió a dar otra muestra de compromiso institucional, pero ahora a los altos mandos de las Fuerzas Armadas. Se dirigió al Colegio Militar de la Nación en El Palomar y, en uno de los gestos políticos más recordados de su mandato, ordenó al titular del ejército descolgar los cuadros con las imágenes de Rafael Videla y de Reynaldo Bignone. En ese acto dijo, entre otras cosas:

El retiro de los cuadros que procedió a hacer el señor Jefe del Ejército marca definitivamente un claro posicionamiento que tiene el país todo, nuestras Fuerzas Armadas, nuestro Ejército y quien les habla como Presidente y como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, de terminar con esa etapa lamentable de nuestro país y que definitivamente, en todos los lugares de la Patria y de nuestras instituciones militares, esté consolidado el sistema de vida democrático, desterrado el terrorismo de Estado y apuntando a la construcción del nuevo país”.

El 20 de marzo de 2006 se promulgó la Ley 26.085, por la cual se declaró feriado nacional, día no laborable e inamovible el 24 de marzo, denominado “Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia en Argentina”. Esta efeméride se convirtió así en un día para reflexionar y para poder revisar el pasado.

Ya finalizando su presidencia, el 25 de mayo de 2007 –y a modo de balance de sus cuatro años de gestión- Kirchner destacó: “Hemos trabajado profundamente todos los argentinos sin distinción para recuperar la valorización de los Derechos Humanos, y hoy podemos caminar nuevamente con la cabeza alta por los distintos lugares del mundo y del país”. Con esta frase, se observa que el ex presidente puso el acento durante su Gobierno en la revalorización de los Derechos Humanos, uno de los ejes centrales durante su mandato.

A modo de cierre, podemos destacar dos cuestiones. Primero, Néstor Kirchner aportó calidad institucional sobre la defensa de estos derechos, apoyó el fortalecimiento de la vía judicial para reactivar los juicios a los militares y civiles sospechados de haber cometido violación a los Derechos Humanos, y revisó así el pasado militar. Y segundo, echó por tierra la “teoría de los dos demonios”.

Reflexiones Finales

En resumen, podemos decir que Néstor Kirchner tuvo la decisión política de exponer a la sociedad argentina una política de Estado para la promoción y defensa de los Derechos Humanos, y con ello impulsar aquellas medidas que promovieran la Memoria, Verdad y Justicia. Expuso frente a la sociedad esta política activa, y lo demostró con hechos concretos, como la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. En ese sentido también produjo hechos simbólicos que marcaron a la sociedad y quedarán en el recuerdo, como el declarar la Ex Escuela de Mecánica de la Armada como el Museo de la Memoria y bajar los cuadros que tenían la imagen de los ex represores del Colegio Militar.

Es un desafío para los argentinos, pero también para la clase dirigente, poder continuar con políticas de Estado que fomenten la protección de los Derechos Humanos, y que en este siglo XXI se amplíen hacia nuevos horizontes, sin perder la Memoria, pero de cara a forjar una democracia inclusiva y respetuosa de estos Derechos.

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