Túnez: el “caso de éxito”

post-img

Después de la oleada de revoluciones árabes ocurridas en 2011, observamos que el resultado de las transiciones para muchos de los casos no ha sido pacífica. Los intentos de democratización, es decir, la celebración de elecciones, no se llevaron a cabo, o bien, fracasaron y los países se encuentran envueltos en conflictos internos. Veamos el caso de Libia bajo un gobierno dividido, el  de Egipto, gobernado por militares y con constantes enfrentamientos entre facciones y el caso de la guerra civil en Siria y su enfrentamiento constante con ISIL. Solo en Túnez, el país que desencadenó la “Primavera árabe”, no se observa este tipo de violencia o conflicto, y de hecho, ha sido el único país que ha logrado celebrar pacíficamente dos elecciones: aquella llevada a cabo en 2011 para elegir  un gobierno provisional y la asamblea que se supondría iba a redactar una nueva constitución, y la de  2014 en donde se eligió al nuevo parlamento y al presidente de la república. Lo anterior nos lleva a pensar que Túnez va hacia una democracia real y estable ¿Por qué Túnez es un caso particular de transición democrática y parece haber tenido éxito donde otros países han fracasado?

[caption id="attachment_523" align="alignleft" width="225"]Zayn al-Abidin Ben Ali presidente tunecino  desde 1987 hasta el 14 de enero de 2011 Fuente: Wikimedia Commons Zayn al-Abidin Ben Ali, presidente tunecino desde 1987 hasta el 14 de enero de 2011 Fuente: Wikimedia Commons[/caption]

La respuesta a esta pregunta se ve esclarecida si nos fijamos en los elementos estructurales del sistema tunecino. En primer lugar, contrasta el poder de los militares en el pequeño país africano cara a cara con  otros países, como Egipto, donde se observa cómo el ejército está involucrado en la toma de decisiones políticas. En segundo lugar, en Túnez la división política y social va más allá de lo secular-religioso, evitando así, una guerra civil-religiosa; más bien, es una división derecha-izquierda en la que los dos partidos más poderosos del país trabajan juntos para sobreponerse a  las consecuencias que trajo el modelo neoliberal implementado por Ben Ali  y se enfrentan a la oposición en la arena política. Sabemos que el neoliberalismo tiene efectos algunas veces dañinos para la sociedad: el crecimiento acelerado de la economía que enmascara el crecimiento de la desigualdad social, el aumento de la corrupción y los daños al medio ambiente. Es posible hacer frente a  esto mediante una izquierda unida y centrada en la promoción de los derechos laborales, en la redistribución del ingreso y en la anticorrupción, que finalmente, son las razones por las que la sociedad se levantó contra el antiguo régimen.

Por último, el partido islamista en Túnez  Ennahda, a diferencia de los partidos islámicos de la región, como Hezbollah en Libia o los hermanos musulmanes, no tiene una naturaleza radical ni se involucró en  los movimientos revolucionarios al nivel de los hermanos musulmanes en Egipto. De hecho, en palabras de su fundador, Rashid al-Ghannushi, Ennahda, es un partido islámico no violento que busca la reconstrucción social con base en la equidad y que acepta la democracia y el pluralismo. Además, se encuentra dividido entre la parte radical y secular, siendo la segunda más dominante que la primera, haciendo que el partido islámico de Túnez acepte las reglas democráticas, no busque el poder mediante la violencia y haya aceptado el resultado de las últimas elecciones y cedido el poder al nuevo partido Nidaa Tounes en 2014.

¿Es Túnez un caso de éxito? Sí, si tomamos en cuenta como punto de evaluación el resultado de la Revolución tunecina y la transición pacífica que tuvo el país. No obstante, la democracia tunecina no se encuentra consolidada y aún enfrenta grandes retos y presiones, una de ellas es la geopolítica y la seguridad: Libia vive un tumulto, anarquía, conflicto armado e inestabilidad estatal; Mali es una cuna del terrorismo y también políticamente versátil. Otro reto es el económico, Túnez tiene problemas estructurales, inestabilidad política y social que impiden el progreso económico, por lo tanto, atacar los problemas que llevaron al levantamiento contra el régimen, es decir, el desempleo de los universitarios, desigualdad entre las regiones y entre la población.

Leave a reply

Name

Website

Message