No importa si eres blanco o negro

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Ante los “ojos” de Dios, para quienes creen en él, la frase “hechos a imagen y semejanza” es suficiente para saber que todos somos iguales y que tenemos los mismos derechos y obligaciones para con los demás. Para quienes no creen en Dios, la ley se encarga de recordarles que todos somos iguales, tenemos los mismos derechos y obligaciones y seremos tratados de la misma manera ante los “ojos” de la Ley.   Le pido que recuerde esta frase, para el final.

[caption id="attachment_593" align="alignright" width="300"]Fuente: Wikimedia Commons Fuente: Wikimedia Commons[/caption]

¿Puede usted recordar qué estaba haciendo el día 12 de abril de 2015 o el 19 del mismo mes? Quizás su respuesta sea que no, o tenga alguna ligera visión de lo que sucedió en su vida. Para la familia de Freddie Gray esas fechas quedarán marcadas a fuego en su memoria, más allá de lo que suceda el día 2 de julio cuando seis policías se enfrenten al Gran Jurado para luego saber si son culpables de la muerte -si es que se llega a ese veredicto tras el proceso- de este joven de tan solo 25 años.

Las cosas que suceden en la vida real, como se dice siempre, superan a la ficción sin ningún tipo de dudas. Freddie Gray tenía 25 años y falleció por, según peritajes médicos, un golpe en la cabeza que terminó afectando el 80% de su médula espinal.

Los seis policías que fueron partícipes del arresto del joven enfrentan cargos por los que podrían afrontar penas de hasta 30 años. Freddie Gray perdió su vida mientras se encontraba bajo custodia de la policía de Baltimore. Las especulaciones por parte de son muchas: que él mismo se intentó golpear para luego acusar a los policías que lo habían arrestado, que lo habían atado de pies y manos y que lo habían subido a la camioneta sin colocarle el cinturón de seguridad lo que hizo que no pueda sujetarse y terminase golpeándose la cabeza...

Establecer juicios de valor sobre los desmanes producidos en repudio por la muerte de Freddie Gray es centrarse en pequeñeces más allá de que puedan o no solucionar lo acontecido. Imagínese cómo estaría si algo así le sucediera a un familiar suyo y, repito, sin justificar ningún tipo de destrozo a la propiedad, pública o privada, o atacar a otros miembros de las fuerzas de seguridad.

Se pueden decretar todos los toques de queda que sean necesarios para evitar disturbios y más muertes, pero eso solo funciona a corto plazo. No es posible mantenerlos indefinidamente para evitar que la gente salga a manifestarse.

El problema viene de lejos. Nada es espontáneo, ni sucede de un día para el otro. Me refiero a conductas, episodios y formas de responder ante las mismas. Es cierto que algunas personas utilizan las protestas para llevarlas a un nivel más allá del debido, pero también es verdad que todo el mundo tiene un límite y, a veces, el mea culpa por parte de quienes deben velar y cuidar por la vida y seguridad de otros es esperado. Esto no sucede nunca o en muy pocas ocasiones. [caption id="attachment_594" align="alignleft" width="300"]Protestas por la muerte de Freddy Gray. #BlackLivesMatter  Fuente: Wikimedia Commons Protestas por la muerte de Freddy Gray. #BlackLivesMatter
Fuente: Wikimedia Commons[/caption]

Miles de personas protestaron por la muerte de Freddie en decenas de ciudades estadounidenses, y con razón, pero en algún momento debe frenarse esta vorágine que produce la acción y su consecuente reacción y así indefinidamente. Debido a este comportamiento que intenta justificar el accionar de unos (policía) y de otros (sociedad civil) en respuesta a lo que de uno u otro lado consideran correcto o equivocado, dado que de seguir los seres humanos solo aportamos a nuestra propia destrucción, los números de la protesta presentados por el El Mundo el día 28 de abril: el saldo de los disturbios por la muerte de Freddie Gray fue de 20 oficiales heridos, 236 detenidos y 144 coches y 15 inmuebles incendiados.

Nada, absolutamente nada, justifica un golpe a un hijo o a un prójimo y, seguramente, recordará la imagen de una madre retirando a golpes a su hijo adolescente de 16 años, encapuchado y con mochila de la manifestación. Luego, más calmada, la madre declaró que hizo eso porque temía a perder a uno de sus seis hijos. Esa imagen que dio la vuelta al mundo debería ponernos en alerta ya que la madre ha sido elogiada por unos y criticada por otros. La realidad es que lo que está fallando para que haya pasado lo que sucedió tras la muerte de Freddie es la sociedad en conjunto.

Les pedí que recordaran la frase “hechos a imagen y semejanza” y/o “todos somos iguales ante la Ley”, ¿se habían olvidado ya? No puede importarnos si Freddie es blanco, negro, caucásico, creyera en Dios o no. Lo que no debemos perder de vista es que era un ser humano como todos y que perdió la vida -de la manera que luego se demuestre que fue. La realidad es que su vida, en vez de traer reflexión e introspección de cada uno de los que habitamos la faz de la tierra, trajo más confrontación. Evidentemente, el ser humano no aprende de lo vivido y, lamentablemente, deberemos volver a vivir situaciones similares en el futuro. Esta no es, ni será, la última muerte de un ser humano, más allá de etnia, color, sexo, ideología o creencia religiosa.

El grito en la manifestación en Baltimore era: “sin justicia no hay paz”. Una frase muy complicada porque si quienes toman una decisión creen que es justo y quienes deben acatarla no, volvemos al comienzo.

Algunas personas piensan que es mejor elegir las “batallas” porque consideran que vale más la paz que la razón. Por suerte existen personas como la fiscal jefe de Baltimore, Marilyn Mosby, quien dijo:

[“A la gente de Baltimore y a los manifestantes en todo Estados Unidos: os he oído gritar “sin justicia no hay paz”. Vuestra paz es necesaria mientras busco justicia en nombre de este joven”]

Todas las “batallas” deben ser libradas porque, si no es así, es posible desencadenar una “guerra” con las consecuencias. Es mejor que ciertas cuestiones sean afrontadas con antelación a que crezcan para poder evitar males mayores. Pero librar “batallas” no significa que deban tener peores consecuencias que las que originan ese reclamo. El diálogo deber primar ante todo.

 

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