¿Por qué sigue ondeando en EE.UU. la bandera de la esclavitud y la supremacía blanca?

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Los hechos recientes en Carolina del Sur, no son hechos aislados de terrorismo por ideologías de supremacía étnica en el país. La matanza de nueve personas en la Iglesia de Charleston, ha resucitado el debate político sobre el racismo en Estados Unidos.

Para poder entender a fondo si la actualidad sigue permeando una idea de superioridad racial, es necesario empaparnos de un poco de historia racial y de la política que se ha llevado a cabo a favor o en contra de la población negra (o afroamericana) a lo largo de la historia.Charleston-tiroteo-negros

Con la Independencia de los Estados Unidos en 1776, las colonias apoyaban la esclavitud; los colonos libres podían adquirir sus esclavos para las labores de campo, que en el sudeste del país se enfocaba a la pizca de algodón. No tiene que resultar impactante la realidad demostrada en películas populares como “Django” o “12 años de esclavitud” que sirven para darnos una idea de la manera en que el libre comercio de personas se desarrollaba y que los negros libres, eran privados de su libertad por comerciantes especializados en personas. Incluso la Casa Blanca, tenía esclavos para los servicios domésticos de la residencia, como ejemplo, los mandatos de Thomas Jefferson o Andrew Jackson.

En 1816, se funda la Iglesia Episcopal Metodista Emanuel en Carolina del Sur, la cual fue objeto del último ataque en contra de la población negra. Esta iglesia es un ícono en el combate a la discriminación racial, sirviendo como centro de reunión para los negros que huían al norte en la Guerra Civil americana y porque en el Siglo XX recibió a celebridades de liberación como Martin Luther King Jr. para que diera discursos.

Con el asentamiento de Texas, Stephen F. Austin buscaba poblar el estado y lo hacía a través de incentivos como el proporcionar una cantidad de tierra por persona y/o familia, preferencias respecto al pago de impuestos y el respeto a la posesión de esclavos para las familias blancas que llegaran. Este factor fue fundamental para la Independencia de Texas y anexión a Estados Unidos.

El hecho más importante de racismo se genera por la Guerra Civil o Guerra de Sucesión. En 1860, Abraham Lincoln da comienzo a la defensa de los derechos de la población negra y los Estados Confederados se unen para defender la esclavitud al sur de los Estados Unidos; se crea una identidad ideológica basada en la discriminación racial. Estados como Carolina del Norte y Sur, Texas, Virginia, Luisiana, Alabama, Florida, Tennessee o Georgia se encontraban en el movimiento de los confederados.

130901205717_confederate_flag_624x351_gettyCon la victoria en 1865 de La Unión, sólo quedaba el poder ideológico y la bandera para los Confederados y es así que se crean movimientos sociales como el Ku Klux Klan, grupo social que fomenta la xenofobia, racismo y la intolerancia en específico a la gente negra; un grupo secreto que buscaba propagar el odio y las ideas entre la población estadounidense.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) crea la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece una generalidad de los derechos sin importar la raza o credo de la persona. Como reminiscencia del nazismo, en Estados Unidos se crean hermandades arias neonazis o Skin heads, los cuales se basan en la ideología nazi, mientras trafican armas y drogas por el país y forman parte de las pandillas más peligrosas.

Los años cincuenta y sesenta, no fueron nada alentadores o diferentes que los años pasados. Vestigios de racismo quedaban (y quedan) en la sociedad estadounidense y era normal ver que los autobuses no permitieran a gente de color en los asientos delanteros, se les negaba la educación y cartelones como el de “No fumar” prohibía el acceso a gente de color. Personajes como Malcolm X o Martin Luther King Jr. causaban eco en las comunidades afroamericanas, por un trato equitativo e igualitario.

En la actualidad, las estadísticas no favorecen a Washington D.C, tiene un mayor número de arrestos sobre personas afroamericanas que personas blancas; con anterioridad se ha visto que las fuerzas del orden en los Estados Unidos, actúan bajo prejuicios como el sheriff Arpaio en Arizona, la falta de respuesta al huracán Katrina en Nueva Orleans o la brutalidad policial en Ferguson (tiroteo a hombre no armado) o Nueva York (persona estrangulada mientras se le detenía) han sido objeto de crítica para las políticas de “equidad” en busca de la justicia.

El racismo y la supremaking_martin_luthercía blanca en Estados Unidos, seguirán formando parte de la sociedad por un buen tiempo; mientras siga existiendo un sentimiento de identidad con los Confederados. La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Hailey, le ha pedido al Capitolio de su estado el quitar la bandera del recinto e invita a más estados a hacer lo mismo: buscar deshacerse de ese pasado incómodo de los estados del sur. El problema no es sencillo: la bandera es considerada patrimonio histórico.

Se necesita establecer una educación en cuanto a la toleración racial, alertar a la gente sobre la magnitud del problema y cultivar nuevas generaciones para prevenir el odio: se debe tomar como ejemplo a Alemania, donde uno no ve banderas nazis ni esvásticas oleando en las calles aunque sea parte de su historia. Se necesita que el país adopte una nueva mentalidad, donde no salga un candidato en elecciones presidenciales haciendo declaraciones negativas sobre los inmigrantes; se necesita que el país alerte a los ciudadanos del daño social que se ha causado a lo largo de la historia.

Lo único que se necesita, es comenzar con un nuevo modelo de tolerancia y educación, que deje en claro, que ninguna raza es superior a otra.

ILUSTRACIÓN: GERMÁN MENGUCCI, para El Artífice Político

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