La libertad que no llega: la lucha de los saharauis

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“[…] ‘Los últimos serán los primeros’. La descolonización es la comprobación de esa frase”.

Frantz Fanon

Hablar sobre descolonización puede remontarnos hacia el siglo XIX cuando la mayor parte de los países latinoamericanos lograron su independencia. En el siglo XX,  en un contexto de postguerra mundial, África vivió el mayor proceso de descolonización al terminar con el yugo de franceses, británicos, belgas, algunos portugueses, españoles e italianos.

El siglo XX parecía poner fin al sistema colonialista que impactó al mundo entero. Sin embargo, de acuerdo con las Naciones Unidas, aún permanecen varios territorios ocupados, la mayor parte de ellos en el Atlántico y el Caribe, principalmente por el Reino Unido y los Estados Unidos. . Además, aún persiste una lucha constante y por muchos ya olvidada: el Sahara Occidental. Se trata de un territorio ocupado ilegalmente por el Reino de Marruecos, cuya lucha data desde los años 70, cuando España administraba el “Río de Oro” (como se le conocía al Sahara Occidental). Fue en esos años, y motivado por el contexto internacional, que en la vecina Argelia se formó el Frente Popular para la Liberación de Saguía el-Hamra y Río de Oro, conocido como el Frente Polisario.

España salió del Sahara Occidental en 1976, pero el espacio que dejaba fue reclamado por Marruecos y Mauritania, con la resistencia de Polisario. Aunque años más tarde Mauritania dejó la lucha, ésta se incrementó entre Marruecos y Polisario. El primero argumentaba que ese territorio le fue arrebatado y, por lo tanto, tenía el derecho a recuperarlo. Por el contrario, Polisario quería la independencia del Sahara y exigía el reconocimiento a su autodeterminación. Esta disputa se prolongó por más de una década, hasta que, el entonces Secretario General de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, junto con el Secretario de la Organización de la Unidad Africana (OUA), decretaron que el territorio del Sahara Occidental tenía derecho a ejercer la libre determinación y la independencia.

La solución al conflicto se veía muy cerca, puesto que la ONU y la OUA formularon una propuesta para llevar a cabo un referéndum, en donde los saharauis podrían decidir libremente: ser independientes o incorporarse al Reino de Marruecos. Asimismo, la propuesta contempló un cese al fuego entre las partes, a fin de permitir la organización y pleno desarrollo del referéndum, con el apoyo de personal de la ONU que trabajaría como la  “Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental” (MINURSO).

 El cese al fuego se logró parcialmente en 1991 cuando se estaban dando los primeros pasos hacia la concreción del plan sobre el referéndum. Pero el hecho de hacer un padrón electoral estaba haciendo el trabajo más difícil. La identificación de los potenciales votantes se había complicado, por lo que la tarea se había prolongado varios años. ¿Se podría inferir que la ONU falló? Tal vez, puesto que no dimensionó adecuadamente la complejidad demográfica del territorio compuesto por grupos tribales, desplazados y refugiados. De acuerdo con el plan, el referéndum debió celebrarse en 1992, pero, finalmente,, las partes no lo acataron, ya que aún divergían sobre algunos puntos.

Un hecho que ha sido determinante en este conflicto fue la construcción de un muro, también conocido como “berma”, que recorre prácticamente todo el territorio y lo divide en oeste (la parte marroquí) y el este (territorio libre, liderado por Polisario). La parte oriental,  también llamada “República Árabe Saharaui Democrática”, es reconocida como tal por varios países, incluidos algunos latinoamericanos y la mayor parte de los países africanos. Su incorporación en la OUA implicó la salida de Marruecos a modo de protesta.

[caption id="attachment_636" align="alignright" width="300"]hjklljl Fuente: Wikimedia Commons[/caption]

¿Por qué el muro es importante? Considerando que la misma ONU ha calificado a Marruecos como un ocupante ilegal, la construcción del muro implica una anexión “de facto” del territorio ocupado, lo cual va en contra del derecho del Sahara Occidental a ejercer la libre determinación. Este muro, el segundo más largo del mundo (después de la Gran Muralla China), fue construido con apoyo de EEUU, Francia e Israel, y también ha tenido fuerte impacto humanitario por la presencia de minas terrestres y otros explosivos.

En el año 2007, Marruecos propuso que el Sahara Occidental pasase a ser un territorio con autonomía bajo el mandato del Reino. Por su lado, el Frente Polisario mantuvo su posición con la independencia, pero lo ideal era que se realizara el referéndum para legitimar sea cual sea la decisión del pueblo saharaui. La MINURSO permanecerá en terreno.

Mientras, ambos actores se mantienen en sus posturas y se han hecho serios llamados por las violaciones a los derechos humanos del pueblo saharaui, sobre todo en lo concerniente a la tortura y las detenciones arbitrarias. Por otro lado, las condiciones en los campamentos de la parte oriental, ocupada por Polisario, han enfrentado fuertes problemas económicos y de descontento ante la falta de negociaciones y avances en la solución del problema. Los refugiados en Tinduf, Argelia, alrededor de 165,000, han visto la ayuda internacional cada vez más limitada, además de enfrentar problemas como el desempleo y el poco flujo de remesas.

Hoy en día, los saharauis siguen luchando contra la injusta presencia de un poder opresor, de un muro que ha dividido familias, ha terminado con vidas, y también enfrentan la inestabilidad ante un futuro

podría ser más claro si los actores en juego aprendiesen a ceder y dialogar. El porvenir del Sahara Occidental ya ha sido respaldado por la comunidad internacional, pero aún espera por una solución que termine con la incertidumbre. Es nuestro deber como comunidad el mantener nuestros ojos en el territorio, el no olvidar su lucha y procurar que se alcance una solución justa.

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