Un gran paso contra el cambio climático

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“Nosotros somos la primera generación en sentir el impacto del cambio climático y la última que puede hacer algo al respecto” – Barack Obama

Hablar de cambio climático implica, en muchos casos, mencionar el calentamiento global. Ambos fenómenos están relacionados entre sí, pues el calentamiento se ha intensificado principalmente por la actividad humana, gracias a la emisión cada vez mayor de gases que provocan el llamado “efecto invernadero”.  Estos gases, la mayoría de origen natural (como el vapor de agua), han contribuido a que se altere el flujo de la radiación solar, es decir, provocan que las ondas de calor que se desprenden de la tierra, producto de la luz solar, queden “atrapadas” en la atmósfera y no fluyan hacia el espacio. Gases como el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4) han aumentado su presencia debido a la actividad humana, a través del uso de combustibles fósiles, la deforestación, el inadecuado tratamiento de desechos, la industria, entre otros.

El cambio climático ha constituido un verdadero reto a nivel mundial, pues llevar a cabo acciones para su mitigación implicaría cambiar dinámicas establecidas en diversas actividades, como la explotación de hidrocarburos y la quema de combustibles (como el petróleo y el carbón). También se tienen que considerar acciones de adaptación, tomando en cuenta que ya se están presentando cambios en hábitats o el aumento de los niveles del agua. La presencia de fenómenos naturales más extremos provoca movimientos migratorios que, a largo plazo, supondrán un tema clave en cuestiones humanitarias. Un ejemplo de esto sería en las islas del Pacífico sur, donde ya hay movimientos de reubicación como parte de acciones de adaptación al cambio climático.

En el contexto internacional, existen diversos mecanismos que dan luz sobre la problemática referente al cambio climático, así como a las acciones que se deben llevar a cabo. Los tratados más importantes en el tema son la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, adoptada en la Cumbre de la Tierra de 1992, en Brasil, y el Protocolo de Kyoto de 1997. Ambos se enfocan en la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y el protocolo presenta mecanismos para lograr el objetivo. Debido al desafío que el cambio climático implica para muchos países, especialmente los industrializados, se han llevado a cabo reuniones anuales para la revisión de avances, retrocesos y nuevas acciones tendientes a afrontar el cambio climático. Estas reuniones se conocen como “Conferencias de las Partes” (COP), de las cuales surgen decisiones clave para lograr los objetivos de la Convención y del Protocolo. Este año, la COP21 se llevará a cabo en París, y es relevante porque tiene el objetivo de lograr un acuerdo global legalmente vinculante que permita un combate efectivo al cambio climático y estimular la transición hacia sociedades y economías resilientes y con baja emisión de carbón.

Ya son varios países que han presentado sus planes de acción frente al cambio climático, previo a la COP21. Entre los “pesos pesados” tenemos a Japón y a Estados Unidos, dos de los países que más emisiones de GEI generan. En días recientes, el Presidente Barack Obama anunció un plan de energía limpia con el fin de reducir las emisiones  en un 32% para el año 2030, esto es, procurar llegar a la cantidad de emisiones que se tenían en 2005. Las centrales eléctricas son las que más emisiones generan, y es el punto en donde más se concentra el plan del Presidente Obama, además de generación de energía por fuentes renovables, mejora en la eficiencia de combustible para el transporte, eficiencia energética para hogares, empresas y fábricas, entre otras prácticas.

¿Detractores? Algunos críticos, como el Senador Marco Rubio, indican que el pago que se tendrá que hacer por este plan afectará el bolsillo de los americanos. Sin embargo, debe considerarse que estos cambios, especialmente cuando habrá generación de energía a través de fuentes renovables, van a tener mayores beneficios a largo plazo, puesto que ya se habrá diversificado la obtención de energía y las emisiones se irán reduciendo.

Aunque los avances en el tema son esenciales a nivel Estado, todavía faltará observar qué acciones se llevarán a cabo sobre empresas que se encuentren en el exterior. ¿Qué sucederá con empresas como Exxon, Peabody Energy o Chevron?, ¿qué pasará con lo que “generen allá afuera”? Puede que estas empresas se comprometan a reducir sus emisiones, huella ecológica y demás, pero su impacto en términos financieros y/o de inversión son fuertes, permitiéndoles contaminar y emitir gases en pro de la economía, generación de empleos, inversión. Estas y otras empresas más también deben comenzar por virar hacia la sustentabilidad, la generación de energía renovable y tener castigos ejemplares en caso de amenaza o daño ambiental.

   

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